PERCEPCIONES Y NORMALIZACIÓN DE LA DISCRIMINACIÓN EN MÉXICO: EL DESAFÍO DE LA INCLUSIÓN

29% ADMITE QUE HA DISCRIMINADO Y FUE SU INTENCIÓN HACERLO.

PERCEPCIONES Y NORMALIZACIÓN DE LA DISCRIMINACIÓN EN MÉXICO: EL DESAFÍO DE LA INCLUSIÓN

CITAR COMO:

  • 48% considera que ha discriminado, pero lo hizo de forma inadvertida.
  • 60% de los testigos de un acto discriminatorio no realizó ningún reporte; solo 28% tomó acción.
  • 62% considera que vivimos en una sociedad más diversa, pero menos respetuosa (48%) e inclusiva (44%).

Con la finalidad de analizar la cultura de respeto en el país y qué tan incluyente vemos a la sociedad, el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México realizó el estudio Percepción y normalización de la discriminación en México: el desafío de la inclusión, el cual identifica desde deficiencias en gobernabilidad e infraestructura urbana, hasta la normalización de actos discriminatorios y la pasividad o indiferencia ante ella.

El papel de las instituciones contra la discriminación

La percepción ciudadana sobre el combate a la discriminación muestra contrastes marcados. 55% y 52% de la población consideran, respectivamente, que el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) son las instituciones que más trabajan en la materia. En contraparte, otros actores institucionales carecen de buena valoración: 61% opina que los legisladores trabajan poco o nada para prevenir la discriminación, percepción que comparten respecto al gobierno federal (54%). Las escuelas tienen una opinión dividida, 49% estima que los centros educativos realizan esfuerzos para prevenir la discriminación, pero 48% no lo ve así, lo cual refleja importantes retos para los centros educativos como espacios de respeto.

Cultura cívica y respeto a la accesibilidad

En cuanto a la infraestructura de accesibilidad en las colonias, los elementos con mayor disponibilidad reportada son las rampas peatonales (73%) y la existencia de asientos reservados en transporte público (52%). Sin embargo, la accesibilidad es deficiente en otros rubros: los menos mencionados son los anuncios en lenguas indígenas (9%), las guías podotáctiles (13%) y elevadores o escaleras eléctricas funcionales en puentes peatonales (15%).

Aunado a esto, la disponibilidad de infraestructura física contrasta con el nivel de cumplimiento ciudadano sobre su uso: 59% dijo que pocas veces o nunca se respeta dejar libres las rampas para sillas de ruedas y 60% de los encuestados señala que rara vez o nunca se respetan los asientos y los espacios reservados para personas con discapacidad, mayores o embarazadas, tanto en espacios públicos como en el transporte público.

Rostros y escenarios de la exclusión

Existe un consenso sobre los grupos que se piensa son discriminados en mayor medida: personas indígenas (87%), transgénero o transexuales (86%) y homosexuales (85%). En el extremo opuesto, se consideran que los jóvenes no sufren discriminación (39%) y personas con tatuajes o perforaciones (37%).

Al cuestionar sobre los espacios donde ocurre mayor discriminación, sobresalen los espacios públicos como la calle, negocios o comercios y las redes sociales. La calle destaca como escenario donde se ha visto más discriminación hacia personas indígenas (59%), homosexuales (58%), transgénero (55%) y migrantes (54%). En entornos institucionales —como la escuela o el trabajo—, las causas principales de discriminación son tener pocos recursos económicos (42%), el tono de piel oscuro (37%) y ser homosexual (36%). En negocios y comercios, prevalece la discriminación por recursos económicos (49%), ser indígena (47%) y el tono de piel (37%). Finalmente, en las plataformas digitales, la hostilidad se dirige principalmente a personas transgénero (45%), homosexuales (44%) y por el tono de piel (40%).

Normalización y prejuicios en la construcción de una sociedad más incluyente

Ante actos de discriminación, la cifra de denuncia es baja: 60% no reportó lo observado, 28% sí lo hizo (12% señala no haber observado actos discriminatorios). Entre el grupo que alzo la voz 12% lo hizo ante una autoridad del espacio interno (profesor, jefe, supervisor, etc.), 9% en un área institucional (dirección, recursos humanos o un comité) y 9% utilizó plataformas digitales. Adicionalmente, al consultar la actuación frente al acto discriminatorio presenciado 27% intervino verbalmente para defender a la víctima, 26% se acercó a la víctima para ofrecer apoyo, 22% reprobó el acto con miradas o gestos, 15% exhibió el hecho en redes sociales y 17% no hizo nada argumentando que no sirve de nada (26%), no saber dónde denunciar (19%), temor a meterse en problema (18%). Incluso 9% considera que denunciar los actos de discriminación es complicado y 6% consideró que esas expresiones discriminatorias no son graves.

La discriminación no solo se percibe que es padecida por otros, también los encuestados reportan que han sido discriminados (28%) y 54% sospecha haberlo sido sin darse cuenta en el momento. Y las causas asociadas a la discriminación son principalmente: situación económica (28%), por ser mujer (27%), por la forma de vestir y tono de piel (ambas con 15%), por una característica física-corporal (14%), entre otras.

En tono de autocrítica: 29% admite haber discriminado conscientemente, 48% dijo haberlo hecho sin intención.

En el entorno cotidiano, las posturas frente a la inclusión presentan matices contrastantes: el lenguaje discriminatorio persiste en familias y amistades con expresiones como ‘naco/corriente’ (52%), ‘prieto/color cartón’ (44%), ‘persona con capacidades diferentes’ (43%) y ‘joto/afeminado’ (38%). Por otra parte, el lenguaje inclusivo es aceptado por 24%, pero rechazado por 35%; las ‘nuevas masculinidades’ gozan de una aceptación de 55% frente al rechazo de 21%. Los retos se velan en el lenguaje, en la forma en que nos expresamos, y por ello y las experiencias compartidas, no es extraño que 44% considere que la sociedad mexicana es menos inclusiva, menos respetuosa (48%) ante una sociedad más diversa (62%).

METODOLOGÍA

Encuesta realizada por medio de un panel del 11 al 20 de noviembre de 2024 a 770 personas, de las cuales 51% son hombres y 49% mujeres. 23% tiene de 18 a 24 años; 23% de 25 a 34 años; 23% de 35 a 44 años; 19% de 45 a 54 años y 12% de 55 años o más.